Un panteón en el Campus

 

Por:Alejandra Chete

 

Dentro del campus central de la Universidad de San Carlos de Guatemala,  se encuentran decenas de placas en homenaje y memoria de líderes estudiantiles de dicha casa de estudios, que perdieron la vida o que están en el exilio desde los años 70, 80 y 90 periodo del conflicto armado interno.

Homenaje póstumo a mujeres y hombres que trabajaron en  la  transformación de la Escuela Centro Americana de Periodismo a Escuela de Ciencias de la Comunicación, en el edificio Bienestar Estudiantil. Foto: Alejandra Chete     

Custodiada por dos edificios del Alma Mater hay una placa que en realidad es una lápida, que debajo de ella descansa el cuerpo de un campesino, que fue uno de los  sobrevivientes de la quema de la embajada de España el 31 de enero de 1980. 

 

Nery Rodenas Director Ejecutivo de la Oficina de  Derechos  Humanos del Arzobispado de Guatemala, recuerda que en esa época fue bastante dura para Guatemala, él era un adolecente cuando conoció esa información. “Lo primero que pensé, realmente era una vergüenza para Guatemala, lo que había sucedido, el hecho de haber matado a tanto campesino a manos de la Policía Nacional (PN) de ese entonces”, señaló Rodenas.

 

Se supone que las embajadas son territorio de los países que representan; para nosotros no es solo fue una agresión a territorio de otro país, sino el hecho de que el Estado haya ejecutado extrajudicialmente a 39 personas,  es penoso el condenar desde todo punto de vista y el tema.  

 

Después hayan dos sobrevivientes uno el embajador español Máximo Cajal; contra él que no podían atentar por el cargo diplomático que desempeñaba, en comparación con el campesino pobre,  humilde y que se trató de acallar desde la perspectiva del Estado;


Porque él  representaba un sobreviviente que podría identificar a los hechores; sino también denunciar las agresiones por parte del Estado, expuso Rodenas.

 

“No quiero uno vivo, no quiero un solo testigo” escucho Odette Arzú enfermera de la Cruz Roja Guatemalteca quien atendió a Cajal y al campesino, al segundo jefe de la Guardia Judicial  eran órdenes del ministro de Gobernación a través de director de la PN el Coronel Chupina Barahona.

 

Un socorrista se dio cuenta que los cuerpos apilados se movían y junto a Arzú los movieron en efecto, encontrar vivo a  Geronimo Yujá Xoná de San Pablo Baldillo, Uspantán, Quiché quien sobrevivió al incendio  y fue trasladado al Hospital Herrera Llerandi, narro  Arzú en el documental “Ni uno vivo”.

 

En el  Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) existen fichas y documentos oficiales sobre la captura de Gregorio Yujá Xoná, dentro del hospital; así como de la seguridad por parte de detectives conde estuvo recluido para ser atendido por las quemaduras en su cuerpo derivadas del incendio,

 

En otro informe del AHPN refiere que llegaron hombres armados que entrevistaron a las enfermeras, ellas dieron su testimonio del momento en que se llevan al campesino.

 

Las cartillas contienen información sobre la “localización de dos cadáveres frente a la rectoría de la USAC”,  uno de ellos era Gregorio Yujá Xoná, sobreviviente de la ocupación de la Embajada. Sobre su cuerpo dejaron un  papel que decía: “ajusticiados por traidores correrán mismo riesgo Embajador Español”.

 

En esa época Representantes estudiantiles del Frente Estudiantil Revolucionario Robin García (FERG) apoyaron la toma de la Embajada de España,  murieron incinerados junto a los campesinos y posteriormente fueron ejecutados extrajudicialmente dos estudiantes  Jesús Alberto España Valle y Gustavo Adolfo Hernández González sobre la 2ª Avenida entre 10  y 11 calles de la zona 1, cuando cientos de  universitarios se reunieron en el Paraninfo Universitario para el entierro a las víctimas, según el AHPN

Del Comando Seis fueron destacados 28 elementos policiales, 40 del pelotón de choque del Primer Cuerpo y 40 del pelotón de choque del Segundo Cuerpo; fue despliegue que hizo  la PN en dichas instalaciones universitaria donde se velaron a los fallecidos.

 

Obviamente el hecho de haber  buscado después a Yujá, único sobreviviente, para poderlo ejecutar se advertía fehacientemente que hubo una intencionalidad;  por parte de los agentes del Estado

En Guatemala se registró como el  funeral más concurrido.  Foto El Estudiante AEU octubre 1980


de acallar la protesta, que se dio para denunciar las masacres cometidas dentro del conflicto armado interno y que el mundo conociera esa situación, explicó Rodena.

Tras  los hechos en el sepelio,  los San Carlistas decidieron sepultar los restos mortales de Yujá dentro de la ciudad universitaria, el tres de febrero de 1980 según información del AHPN

 

Un egresado de la Facultad de Derecho narró como el Consejo Superior Universitario intervino  a través de su asesor jurídico Hugo Rolando Melgar  Melgar,  quien se enfrentó con los estudiantes ya que lo que pretendían hacer era ilegal; aun así las autoridades de la USAC hubieran estado de acuerdo, no lo podían hacer porque se violentaba la Ley, a esto se sumó  un Juez de Paz y otras personas que impedía el entierro que al final se realizó.     

Rodenas justifica por qué fue sepultado Yujá en la USAC;  no hubo condiciones como para que se hiciera un sepelio porque se podría considera algún tipo de agresión o represión, la USAC representaba un territorio que le permitía a la población por lo menos estar  presentes en la inhumación  y despedidas; por esa razón consideraron la USAC era un lugar con condiciones de seguridad para los estudiantes y para aquellas asociaciones campesinas que apoyaban.

Las nuevas generaciones de la USAC desconocen esta historia y la última morada de Gregorio Yujá Xoná. Foto: Alejandra Chete   


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Comentarios: 1
  • #1

    Hector Alfaro (miércoles, 28 octubre 2015)

    Es lamentable lo que sucedió en Nuestro País, y los miles de Estudiantes, profesionales, trabajadores que ofrendaron su vida por el País y por Nuestra Gloriosa Universidad de San Carlos.