El delito de acoso sexual no existe en el país 


El silencio de las víctimas y las leyes guatemaltecas 

Por Cindy Molina

 “Todos los licenciados llevan su alumna, a mí me falta la mía, así que si quiere que le ponga los puntos, vengase conmigo el fin de semana y no hay necesidad que se examine. Hasta el punteo completo le coloco”. Son las palabras grabadas en la mente de María Alejandra Rodríguez, ex estudiante de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). 

 

Alejandra cursaba el tercer semestre de la Carrera de Pedagogía, nunca tuvo problemas con algún licenciado ni ninguna amonestación, hasta 


que un día llegó tarde al trabajo por estar enfermo un familiar y tuvo que reponer el tiempo de llegada tarde. 


"Recuerdo que esa vez llegué 15 minutos tarde a la universidad por reponer el tiempo, el licenciado ya no me dejó entrar porque el examen ya había iniciado por lo que tuve que esperar a que terminaran mis compañeros para poder hablar con él", relata Rodríguez.  

 

Cuando el licenciado iba saliendo del salón le pidió que le diera otra oportunidad de realizar el examen pues llevaba la carta del trabajo en donde confirmaba que había salido tarde y su respuesta fue “Si con gusto en mi oficina se lo entrego en una hora”, por lo que no le pareció nada extraño y decidió ir a la hora que le indicó. 

"María Ale" como le dicen de cariño sus amigos, estaba lista para realizar su examen, entró a la oficina del licenciado, cuando éste hecho llave y la hizo sentarse en una silla frente a su escritorio, y empezó a preparar el material para realizarlo, cuando sintió que el catedrático le puso la mano en el hombro. 


“En realidad me asusté porque él no tenía por qué tocarme, cuando le digo licenciado me va a dar mi examen o quiere que regrese más tarde”. Su respuesta fue “No se haga la tonta que sabe que no le daré el examen mejor miremos como lo solucionamos y que sea fácil para los dos”. 


Le indicó que no podía irse con él pues el fin de semana trabajaba y que por lo mismo estudiaba en las noches, y le dijo que era decisión suya porque sabía que él podría hacerla perder con ese curso no podría continuar con sus estudios. 

 

Cuando se paró para irse, él se puso enfrente de la puerta y le dijo “Alejandra si usted sabe lo que le conviene vengase conmigo”, la agarró de la cintura y trato de besarla, por lo que le metió una patada en la entrepierna, quitó llave de la puerta y salió corriendo, se fue llorando asustada de lo había sucedido.  

 

La estudiante de tercer semestre decidió no volver a la USAC, al comentarle a compañeros lo sucedido le decían que era algo habitual en el licenciado y que si cumplía la promesa de no dejar pasar de semestre a quienes no se iban con él, además ella conocía a varias compañeras que no pasaban de semestre por ese curso. El haber dicho un “No me voy con usted” les arruinaba toda su carrera. 


María Alejandra decidió cambiarse de universidad para poder evitar que el licenciado truncara su sueño de ser Pedagoga, pero al llegar a la universidad privada en donde continuó sus estudios, se encontró a un licenciado que también trabajaba en la USAC, al contarle porque se había cambiado de universidad no parecía nada sorprendido el licenciado. 

 

La respuesta del otro docente fue “Eso es normal allí, principalmente con este licenciado. Qué bueno que no se quejó porque las que se han ido a quejar de él, siempre terminan peor, porque si lo enfrentan él se lava las manos diciendo que ellas se ofrecieron a cambio de puntos y como la palabra de un docente pesa más que la de un estudiante, no le pasa nada a él”. 

 

Desde el momento que los demás docentes o la coordinación de la facultad o escuela están enterados de estos hechos, deben de notificarlo a las autoridades encargadas como el Ministerio Público (MP) para que se encarguen de investigar la situación y esclarecerla. 

El Lado Legal 


 El Código Penal, artículo 457 indica El funcionario o empleado público que, por razón de su cargo, tuviere conocimiento de la comisión de un hecho calificado como delito de acción pública y, a sabiendas, omitiere o retardare hacer la correspondiente denuncia a la autoridad judicial competente, será sancionado con multa de cien a un mil quetzales. En igual sanción incurrirá el particular que, estando legalmente obligado, dejare de denunciar.   


El acoso sexual se da en todos los ámbitos, tanto público como privado. La universidad un lugar donde debería garantizarse un ambiente sano y de aprendizaje no es la excepción. Pero los docentes, empleados administrativos o cualquier persona que labora en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) al ser empleado públicos tienen la obligación de denunciar cualquier caso de agresión sexual. 

 

La agente fiscal del Ministerio Público (MP), Rossana Castro, explica que la ley es clara y aunque no existan evidencias, o certeza de las acusaciones; es deber de la administración o empleado público que conoce las quejas de los alumnos, además de su deber moral, como respaldo al estudiante y al docente. “Si las acusaciones son ciertas o no, eso es trabajo de nosotros corroborarlo, no de ellos”. 

Walkirina Villatoro, Fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales de la  Fiscalía de la Mujer, dijo que en el tiempo que lleva trabajando en la Unidad de Delitos Sexuales, ha recibido dos notificaciones que fueron enviadas por Decanos de la USAC, para que se investiguen casos de violencia contra la mujer dentro de sus instalaciones. 


Ambas coinciden en que lo mejor es que la víctima y acusado acudan directamente al MP para resolver su situación, donde les pueden brindar  apoyo médico, psicológico, jurídico; y a través de una investigación se logra determinar la veracidad de la denuncia.  

 

Asimismo Villatoro mencionó que al momento de recibir una denuncia se evalúa cada caso, para determinar qué delito constituye. “Tocar las piernas, busto, partes íntimas o cualquier contacto físico incómodo para la persona, y que lleve implícito alguna connotación sexual; es un delito de agresión sexual”. Cuando todo se queda en palabras, insinuaciones sexuales, hostigamiento; es un delito de violencia psicológica contra la mujer. 

 


Del 2010 al 2014 el MP registra 28 denuncias por delitos de agresión sexual, las cuales fueron registradas en la USAC. No se específica la unidad académica, pero sí que fue en el campus central ubicado en zona 12. 

El Lado Psicológico 

 

Para conocer desde la psicología cual es el concepto de acoso, se consultó al psicólogo clínico Cesar Wenceslao López Gómez, quien explica que no es necesario que exista algún contacto físico para que se considere como acoso, basta con que el acosador provoque molestias que perjudiquen a otra persona e interfieran con su dignidad y privacidad. 

 

Según López, “la víctima parece corresponder a los intentos y avisos ocultos  que envían los acosadores, interpretando que posiblemente y debido a la no gravedad de las molestias, todo pueda deberse a la relación que se lleva entre las personas”. 

 

Conforme avanza el problema, los mensajes ya sean verbales o actos físicos se intensifican iniciando las molestias claras en las personas que lo sufren. Se sabe que, desde un punto de vista psicopatológico, si no se toman cartas en el asunto, la persona que sufre de algún tipo de acoso, puede llegar al punto de pensar y realizar el suicidio o en otro caso agredir considerablemente a sus agresores. 

El acoso sexual sigue sin normarse  

 

El acoso sexual no está tipificado como delito en las leyes guatemaltecas. Históricamente existieron iniciativas de ley que buscan especificarlo como tal y promover severas sanciones, pero están engavetadas en el Congreso.  


En 2008, se aprobó la Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia. No aparece específicamente el término “Acoso sexual”, pero las definiciones de violencia contra la mujer, entran en el concepto. Según el Artículo 7 de esta ley: Comete el delito de violencia contra la mujer quien, en el ámbito público o privado, ejerza violencia física, sexual o psicológica. 

 

En el Código Penal, Artículo 173 Bis, se identificó el delito de Agresión Sexual: Quien con violencia física o psicológica, realice actos con fines sexuales o eróticos a otra persona, al agresor o a sí misma, siempre que no constituya delito de violación, será sancionado con prisión de cinco a ocho años.  

“Mientras este delito siga sin legalizar para que reciban una pena o condena, así llevar al acusador detrás de las rejas, seguirá sucediendo y cada vez existirán más víctimas que prefieren guardar silencio”, resaltó Norma Cruz de Fundación Sobrevivientes.  


Desde 2003 que adoptan la figura jurídica de Asociación y más adelante de Fundación, se ha encargado junto a su hija Claudia María Hernández y un extenso grupo de profesionales del derecho y psicología de apoyar a víctimas que han sufrido de este y otros tipos de violencia.  

 

12 mil 953 denuncias de delitos en contra de la mujer recibió en 2014 el Ministerio Público, y han aumentado un 20% para enero del 2015, pues hasta esa fecha contaban con 1 mil 166 expedientes de denuncia.

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