Cine Guatemalteco, haciendo camino al andar

Por Waleska Hernàndez

Se oscurece el cine y la película comienza. Muy lejos de los acostumbrados Paramount Pictures, o Warner Brothers, son nombres desconocidos los que aparecen como productores. Los actores y actrices tampoco se reconocen.

 

“Empecé la actuación a los 5 años” comenta Luis Sánchez, ahora de 16 y uno de los protagonistas de Ovnis en Zacapa, la última propuesta de Best Picture System. Tuvo la oportunidad de trabajar en la película Cápsulas, 2010, de Verónica Riedel, fue galardonada con 3 premios.

 

“En Guatemala es difícil ser actor, realmente no se puede vivir de eso”, comenta. Por eso Sánchez piensa salir del país, talvez a Hollywood o Canadá para tener mejores oportunidades de alcanzar el éxito.

 

Según el sitio web www.hacercineenguatemala.net, las producciones en nuestro país iniciaron en 1905  con un cortometraje titulado Las fiestas de Minerva en Guatemala, que eran organizadas por el presidente Manuel Estrada Cabrera para rendir homenaje a la diosa de Sabiduría.

 

A principios de los 60´s, se produce cine comercial de la mano de Manuel Zeceña y Rafael Lanuza. Con mucha influencia de México que, por ese tiempo, estaba en su época de oro y que además, los financiaba.

 

Julio Hernández Cordón, productor de Gasolina, 2008, y que obtuvo 10 reconocimientos internacionales. Ha realizado otras cuatro en Guatemala, comenta que hacer cine rentable en Guatemala, se puede pero es complicado. Principalmente, porque no existe una industria de producción televisiva nacional, no hay incentivos fiscales ni culturales.

 

Además, las salas de cine son pocas, la televisión local no compra películas nacionales para su transmisión. Creo que las más rentables no superaron los 150 mil espectadores, a pesar de que el país tiene diez y siete millones de habitantes; realmente es complicado, se lamenta.

 

Indica Edgar Barrillas, historiador, en 1950, se estrena el largometraje El Sombrerón. Tanto la dirección, producción y actuación fue realizada por connacionales sin la participación de extranjeros. Tuvo éxito en el público mas no en lo económico.

 

El Conflicto armado interno también limitó el arte y hacemos un salto a 1994 con El Silencio de Neto, del director Luis Argueta.  La primera que se lanzó internacionalmente y que logró 6 premios incluyendo una nominación al Oscar.

 

Domingo Lemus, productor de Puro Mula y Ovnis en Zacapa, refiere los

problemas que implica desarrollar una película: “No existe ningún fondo estatal o privado al que se pueda acceder, cuando se quiere hacer un proyecto de esta índole”. Por tanto, deben buscar financiamiento extranjero o personal para realizarla, agrega.

 

Otro de los obstáculos que se encuentran es la distribución del producto terminado. Las salas de cine se quedan con el 60% de las ganancias y del 40% restante, 10% es para los distribuidores. No las promueven igual que las extranjeras y, cuando están en cartelera comparten la sala con otras producciones.

 

Gerardi, en 2010, realizada por Sammy Morales y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (OPDHA), con un presupuesto de Q.1,000.000.00; sale a luz junto con otras 13 producciones que, en ese año, trataron de enamorar a la audiencia.

 

Los temas fueron variados, en la comedia destacaron: Puro Mula de Enrique Pérez, Aquí me quedo de Rodolfo Espinoza y La vaca, una comedia blanca, de Mendel Samayoa, que también fue galardonada con 5 premios.

Tatiana Salazar, una asistente constante en las salas de cine, comenta que no le gusta que en las películas solo digan malas palabras y sean vulgares. Lo mismo opina Jorge Mario Barrientos, consumidor del cine, quien asegura: “Hay unas que solo madreadas y mal vocabulario son, así no funciona la cosa”.


En 2012, Exorcismo Documentado, de Rodrigo Estrada Alday, fue la más destacada en su año en el área de terror. Se basó, según sus creadores, en archivos reales del arzobispado y tuvo la aceptación del público, sobre todo el que gusta de este estilo.

 

Douglas Vásquez, protagonista de Ovnis en Zacapa, actor de trayectoria, más por amor al arte que por vivir de la profesión, como él mismo se describe, lamenta que el público valore lo extranjero y desprecie lo nacional.

 

“Esta profesión es como navegar contra la corriente”, asegura. Pero también reconoce que es un pionero que les está abriendo la brecha a los nuevos cineastas y actores del país. 

 

2015 será un buen año para el arte cinematográfico en Guatemala, Ovnis en Zacapa ganó en el Festival Ícaro, el más importante evento en Centroamérica y que busca promover y apoyar a quienes incursionan en el séptimo arte.

 

Su productor nos explica que obtuvo tres premios en la categoría “Haciendo Industria”. Consistieron en mejorarle el sonido y pasarlo a 5.1, corrección del color, que se hizo en Cuba y efectos especiales que se trabajaron en México.



A veces los premios no son en efectivo. Que es una forma de recuperar parte de la inversión, sin embargo este aporte al film, aunque no fue económico, sirvió de mucho para entregar al público un producto final de mejor calidad, agrega.

 

El Señor de Esquipulas, de Luigy Lanuza y Luis Ríos, es otra de las propuestas para este año, actualmente se encuentra en cartelera. Este último refiere que hacer películas en Guatemala no es rentable. “Lamentablemente las personas no apoyan o aprecian el esfuerzo de los artistas”, expresa.

 

Aunque su film está a nivel nacional en los cines del circuito Albavisión, en promedio llegan a verla unas 20 personas por función. La mayoría prefiere ver las que vienen de Hollywood. “De seguir así, apenas se va a recaudar la inversión”, refiere.

 

Un espectador, Carlos Miguel Moreira, explica que no gusta del cine nacional porque se han estancado en presentar producciones que tienen que ver con el aspecto socioeconómico del país o el folclor. “Apoyarse solamente en eso es falta de creatividad”, asegura.

 

Al respecto menciona Ríos que en su próximo proyecto, lo primero que hará es un estudio de mercado antes de, siquiera, iniciar el guion. Esto para priorizar el gusto del público. “No quiero hacer películas para mí, sino para la audiencia”, concluye.

 

Ixcanul, de Jayro Bustamante. Narra la historia desde adentro de la misma Guatemala, de sus raíces. Sin tomar en cuenta la opinión ladina, se enfoca en la cosmovisión maya. Hablada totalmente en Cakchiquel, con un elenco inexperto, que se preparó por 3 meses antes de la filmación.

 

Lleva, a la fecha, 23 reconocimientos internacionales y uno para la protagonista María Mercedes Coroy, por su interpretación en el papel de “María”. En este momento es la película más galardonada y ha sido nominada al Oscar como Mejor película en idioma extranjero.

 

Al respecto, Lemus comenta que fue él quien se encargó de realizar todos los trámites para que Ixcanul se tomara en cuenta en los Oscar. Todo coincidió, al ser miembros de la Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CACI), se presentó la oportunidad de ingresar la película.


Claudia Duarte, visitante de las salas de cine, expresa que: “Todo se resume en cambiar la mentalidad de los guatemaltecos, pues con muy poco presupuesto y sin apoyo del público, se han logrado pocas pero buenas producciones. Ixcanul o El Señor de Esquipulas por mencionar algunas de las mejores”.


De acuerdo con Hacer Cine en Guatemala, un sitio web dedicado a recopilar

información cinematográfica del país, se han realizado unas 200 filmaciones, entre largometrajes, cortometrajes y documentales, de 1905 a 2013.


Seguramente existen más, algunas se les perdió el rastro con el paso de los años.

El Fin o Continuará…



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Comentarios: 1
  • #1

    tatiana salazar (sábado, 24 octubre 2015 03:32)

    Me gusto tu articulo, es bueno hacer conciencia sobre el darle valor a lo nuestro y apoyarlo. Felicitaciones!