Rosa Consuelo Morataya: “Hay entrenadores varones que les cae mal que uno triunfe en esta disciplina”

Por Cristian Quetzales

Con humildad, Rosa Consuelo Morataya recibe a todo aquel que ingresa a su gimnasio. Atenta pregunta en qué puede ayudar; se ve un tanto sorprendida pero a la vez halagada al saber que existen personas que han escuchado de ella y les interesa conocer su historia.


Nacida en 1939 en la ciudad de Guatemala. Creció en la zona 2 capitalina, en el barrio El Zapote. Desde niña ha sido amante del deporte; se reunía con un de grupo niños que crecieron junto a ella, a los que también les gustaba jugar y practicar todo tipo de actividad deportiva.


Rosita fue instructora para la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala, Asociación Internacional de Boxeo y la Confederación Americana de Boxeo. Tiene los títulos académicos de Bachiller en Ciencias y Letras y Técnico Deportivo y de Boxeo.


Morataya, como muchas mujeres guatemaltecas, cumple doble función. Es ama de casa y trabaja como entrenadora de boxeo; además es madre de 3 varones, uno de ellos falleció, otro vive en ciudad de Guatemala y el último reside en Chicago.


“Con los patojos nos juntábamos a jugar béisbol, pero como no teníamos dinero, hacíamos pelotas con medias o calcetines y nuestros guantes eran gorras. Con nosotros jugaba Juan Monje Castillo; él sacó un historial de lo que practicábamos en el callejón de El Zapote, siempre llegaba con guardaespaldas”, comentó.


De manera amateur práctico otros deportes como el softbol y el béisbol. Pero luego  descubrió que su verdadera pasión y habilidad estaba en los deportes de contacto físico, como el Kung Fu y Boxeo; éste último el que finalmente le da mayor éxito.


“Me acuerdo que cuando llegaban los patojos a mi casa quitábamos los lazos donde se tiende la ropa y formábamos un ring y allí nos dábamos todos contra todos, hasta  hombres contras mujeres, a pesar de los regaños de mi madre”, recordó.


Antes del terremoto de 1976, “la chochi” como cariñosamente le dicen sus alumnos y amigos, entrenó Kung Fu por 12 años y luego inició un gimnasio en el cual entrenaba a jóvenes en disciplinas como el Kung Fu, aeróbicos y yoga.


Sus inicios y maestros


Empezó en el boxeo profesional a los 30 años, aunque confiesa que contó con mucha suerte, ya que en los gimnasios no aceptaban mujeres. Sin embargo, al primero que asistió le dieron la oportunidad de ingresar, gracias a la recomendación de un amigo.


“Un compañero me dijo, metéte yo voy a hablar por vos y te voy a entrenar. El maestro Julio Juárez fue quien inició mi enseñanza. Él me mostró los primeros pasos del boxeo y lo básico; o sea cómo pararme, caminar y los desplazamientos, eso es lo primero en este deporte, luego viene lo técnico”.

“Carlos López fue mi siguiente maestro. Con él terminé de perfeccionar todas mis técnicas boxísticas. Él y el licenciado Carlos Velásquez, quien es el presidente de la Federación, me dieron la oportunidad de seguir estudiando y subir niveles; a ellos y a Dios les debo el haber alcanzado lo que he logrado hasta ahora”, enfatizó.


Cuando alcanzó los máximos niveles en la Federación de Boxeo, obtuvo la oportunidad de ser entrenadora en el Parque Erick Barrondo. Entró en el 2009 y a sus 75 años aún se desempeña en ese cargo.


“La chochi” lamenta que en sus tiempos no realizaban competencias de boxeo para mujeres, por lo que no ostenta premios que respalden su exitosa carrera en el deporte de los puños. Aunque afirma que eso no le importa, porque su mayor satisfacción es ensañarle a sus “patojos”, como ella les dice.

“Practico este deporte por amor. Aún no me pagarán seguiría practicándolo y entrenando con mucho entusiasmo y dedicación como lo he hecho hasta ahora. Mi meta es contagiarle esa energía a mis muchachos y que lleguen lejos”, puntualizó.


Además señaló que son como una familia “no miro a mis alumnos como tal, ellos son como mis hijos, nos queremos mucho. Incluso aquí en el parque cuando anda el grupo conmigo nos molestan y dicen: allí vienen “la chochi” con sus guardaespaldas”, comentó en son de broma.


Retando a la opinión pública


Al ser una sociedad machista, Rosita venció un estereotipo en nuestro país. Ninguna mujer en aquellos años se atrevió a practicar un deporte considerado hasta la fecha exclusivo para varones; ahora se enorgullece y presume que ella fue un ejemplo para otras féminas.


“A veces me sentía mal, más aún cuando salía de mi casa y todos me miraban con ojos de esa parece hombre. Pero me dije, si a mi me gusta ¿por qué voy a sentirme así?; ahora se sorprenden y hasta dicen puchis miren la Rosita que bonito lo que hace y todo lo que ha logrado”, explicó.

“La verdad sigue existiendo el machismo, más en este deporte. Hay entrenadores varones que les cae mal que uno triunfe en esta disciplina; pero yo me enfoco en lo que hago y a pesar de las críticas sigo adelante”, puntualizó.


Aunque existen momentos incómodos en el pugilismo para una mujer, como el pesaje de los peleadores, donde tienen que hacerlo en ropa interior; ella resalta que está enfocada y mentalizada solamente en su trabajo y que no siente ningún interés en nada más que no sea el boxeo.


Rosita se enorgullece que ha ayudado a jóvenes valores guatemaltecos a seguir adelante. Muchos de ellos han sido llamados para formar parte de la Federación de Boxeo de Guatemala, otro tiene la posibilidad de ser becado en Cuba a finales de este año y uno más sigue entrenando con éxito en Honduras.

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Comentarios: 2
  • #1

    Julio PinedaM (miércoles, 27 enero 2016 12:50)

    Magnífico Ejemplo para Tod@s.

  • #2

    Maynor Q. (sábado, 01 abril 2017 23:28)

    Excelente entrenadora! La admiré siempre!